En los pasillos del Congreso de Sinaloa se cuece un nuevo experimento autoritario: la llamada…
SINALOA: EL ESTADO FALLIDO QUE NO ENTIENDEN GOBIERNO Y GOBERNADOR
En el corazón de Culiacán, a plena luz del día, dos diputados locales fueron agredidos a balazos mientras salían del Congreso del Estado.
El presidente estatal de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix, y la diputada Elizabeth Montoya Ojeda resultaron gravemente heridos tras un ataque armado perpetrado por sujetos desconocidos en el Malecón Viejo, una de las zonas más transitadas de la capital sinaloense.
Torres Félix fue intervenido quirúrgicamente y permanece en estado delicado, mientras Montoya también requiere atención médica especializada.
Las primeras respuestas oficiales fueron limítrofes: un operativo reactivo y declaraciones sobre una investigación en curso por parte del gobernador Rubén Rocha Moya y su gabinete de seguridad.
Este atentado, lejos de ser un hecho aislado, se inserta en un contexto de violencia persistente e incontrolable en Sinaloa, donde la guerra entre facciones del Cártel de Sinaloa ha provocado un clima de inseguridad casi constante desde mediados de 2024.
A pesar de supuestos avances en capturas y operativos, las balaceras, homicidios y agresiones armadas continúan a diario, evidenciando que las estrategias de las autoridades han sido insuficientes e ineficaces para frenar la espiral de violencia.
La incapacidad del gobierno estatal para garantizar la seguridad —incluso en zonas céntricas y frente a figuras públicas— desnuda una realidad cruda: Sinaloa opera en muchos sectores como un territorio donde el Estado de derecho está rebasado.
Ni los discursos ni los operativos mediáticos han logrado contener una crisis que, en los hechos, ha convertido a la entidad en uno de los focos más peligrosos del país.
Mientras se investigan los hechos y se prometen resultados, la ciudadanía vive bajo la amenaza constante del crimen organizado, y los funcionarios, en el mejor de los casos, solo reaccionan cuando ya se han producido tragedias como la de ayer.
Este es el Sinaloa que no quieren aceptar, un estado donde la violencia política y criminal avanza y el gobierno parece jugársela, una vez más, a palabras sin resultados visibles.
