El pasado martes, un apagón masivo dejó a gran parte de Cuba sin electricidad, afectando a millones de personas que ya enfrentan una crisis energética prolongada.
La falta de combustible ha sido una de las principales causas detrás de esta situación, agravada por las sanciones impuestas por Estados Unidos y la reducción de importaciones de petróleo de Venezuela, uno de los principales proveedores del país caribeño. Las interrupciones eléctricas han afectado no solo a los hogares, sino también a hospitales, escuelas y servicios básicos, generando un escenario de desesperación en la isla.
Ante esta situación, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró que su gobierno está analizando la posibilidad de enviar combustible a Cuba como medida de apoyo humanitario.
En una conferencia de prensa, Sheinbaum subrayó que México siempre ha mantenido una relación cercana con Cuba, especialmente en tiempos de crisis, y que este tipo de asistencia es parte de su política exterior de solidaridad con los países de América Latina.
Sin embargo, esta propuesta ha generado un debate en México. Algunos sectores critican que el país esté dispuesto a enviar combustible cuando internamente enfrenta sus propios retos en términos de producción y distribución de energías.
La falta de inversión en infraestructura energética y los problemas de distribución han llevado a apagones en regiones del país, como en la península de Yucatán, donde el sistema eléctrico es frágil y depende de la importación de gas natural.
Los críticos también señalan que el envío de combustible a Cuba podría ser mal visto por otras naciones, especialmente por Estados Unidos, que mantiene una política de sanciones económicas hacia la isla.
No obstante, Sheinbaum insiste en que la ayuda humanitaria es una prioridad para su gobierno, argumentando que “no podemos ser indiferentes ante la situación que atraviesan nuestros hermanos cubanos”.
La relación entre México y Cuba ha sido históricamente estrecha, basada en una visión compartida de apoyo mutuo ante las dificultades. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, médicos cubanos fueron enviados a México para colaborar en hospitales públicos. Pero la pregunta que ahora queda en el aire es si México está en condiciones de asumir este tipo de apoyo sin comprometer sus propios recursos energéticos.
¿Está México realmente preparado para ayudar a Cuba mientras enfrenta sus propios problemas energéticos, o esta acción podría agravar las tensiones internas y con otros actores internacionales?
