El reciente fallo del Tribunal Electoral del Estado de Sinaloa (TEESIN) ha sacudido el tablero político estatal, alterando la distribución de las diputaciones locales por la vía plurinominal.
Este ajuste, ordenado por el tribunal, se traduce en la retirada de tres diputaciones previamente asignadas al PRI y al PAN, y su redistribución a favor de Morena, partido que ahora consolida su hegemonía en la próxima legislatura.
El origen de esta reconfiguración radica en las impugnaciones presentadas por Morena, que alegaba un reparto inadecuado de las curules por parte del Instituto Electoral del Estado de Sinaloa (IEES).
En respuesta, el tribunal determinó que el método empleado por el IEES para distribuir las diputaciones plurinominales no era el adecuado, por lo que se ordenó su corrección.
De esta manera, Morena sumó tres curules más, alcanzando un total de 24 escaños de los 40 que conforman el Congreso local, lo que representa una clara mayoría.
Esta resolución, aunque legalmente respaldada, ha generado controversia y acusaciones de abuso de poder.
Desde las filas del PAN, voces como la de Zenén Xóchihua Enciso califican el fallo como un “agandalle” por parte de Morena, asegurando que esta sobre-representación distorsiona la voluntad popular y desbalancea el equilibrio de poder necesario en una democracia.
Sin embargo, el TEESIN mantiene su posición, afirmando que el IEES aplicó incorrectamente la ley electoral y que esta rectificación era necesaria para reflejar con mayor precisión los resultados electorales y la proporcionalidad de los votos emitidos.
En este contexto, queda en el aire una pregunta clave:
¿Cómo afectará esta nueva configuración del Congreso a la gobernabilidad y la dinámica política de Sinaloa en los próximos años?
¿Se fortalecerá la voz de la mayoría o se acallarán las voces de la oposición en detrimento del pluralismo político?
Solo el tiempo y el desarrollo de los acontecimientos ofrecerán respuestas.