La situación de violencia en Sinaloa ha alcanzado un punto crítico, cumpliendo ya un mes con hechos violentos que siguen afectando a todos los sectores de la sociedad, desde los ciudadanos hasta el ámbito político. En este periodo, se han registrado asesinatos de civiles, secuestros, saqueos en comercios, robos de vehículos, y el asesinato de figuras políticas, exacerbando la tensión y el miedo en el estado.
Un evento que generó mucho movimiento en redes sociales, fue el despojo del vehículo de la alcaldesa electa de Mazatlán, Estrella Palacios, quien no pudo escapar de la ola de inseguridad.
Horas más tarde, su automóvil fue recuperado rápidamente, lo que provocó críticas entre los ciudadanos, quienes en redes sociales sugirieron que la pronta reacción de las autoridades se debió a su cercanía con el gobernador Rubén Rocha Moya.
Asimismo, el alcalde de San Ignacio vivió una experiencia similar, aunque con un desenlace menos afortunado.
A esta escalada de violencia se suma la llegada hoy a Sinaloa de Omar García Harfuch, secretario de Seguridad, quien junto con el gabinete de seguridad y autoridades de la Sedena, busca reevaluar la estrategia para enfrentar la crisis.
Harfuch ha declarado que uno de los objetivos es coordinar esfuerzos entre el gobierno estatal y federal para reducir la incidencia delictiva, y la propia presidenta Claudia Sheinbaum ha asegurado que se mantendrá el apoyo total al gobernador Rocha Moya, aunque este ha sido señalado en varias ocasiones por supuestos nexos con el crimen organizado.
La presencia del gabinete de seguridad abre preguntas clave: ¿Será suficiente esta visita para restaurar la paz en Sinaloa, o simplemente será un intento más que se diluya ante la complejidad del conflicto con el narcotráfico?
¿Cuánto más deberán soportar los sinaloenses antes de ver una verdadera transformación en su seguridad?
