En medio de la creciente preocupación por la inseguridad que atraviesa Sinaloa, la presidenta Claudia Sheinbaum ha salido públicamente en defensa del gobernador Rubén Rocha Moya.
Ante los señalamientos de la oposición y el reclamo de ciudadanos que critican la falta de resultados en materia de seguridad, Sheinbaum destacó el trabajo de Rocha, subrayando los avances en programas sociales y la coordinación con el gobierno federal para combatir la delincuencia organizada.
En un evento reciente, Sheinbaum reiteró su apoyo al gobernador, mencionando que “la violencia es un tema estructural que no se resuelve de un día para otro”, y agregó que Rocha está haciendo todo lo posible para mejorar la situación en el estado.
A pesar de los esfuerzos de la Guardia Nacional y el Ejército, que se han desplegado en Culiacán y otras zonas afectadas, los índices delictivos siguen siendo alarmantes, con robos, asaltos y homicidios a la orden del día.
La postura de Sheinbaum ha generado reacciones encontradas.
Mientras que sus aliados destacan su lealtad y respaldo a los gobernadores de Morena, los críticos apuntan que el problema de la violencia en Sinaloa es más profundo de lo que los discursos pueden abarcar.
Organizaciones civiles y grupos empresariales han expresado su frustración por la falta de resultados tangibles, señalando que la seguridad sigue siendo una de las principales demandas no solo en Sinaloa, sino en todo el país.
Sin embargo, la cercanía entre Sheinbaum y Rocha no es nueva. Ambos han trabajado de la mano en temas como la educación, la infraestructura y los programas de bienestar social.
La presidenta ha mostrado una tendencia a defender a los miembros de su partido, como parte de su estrategia de cohesión interna en Morena, lo que algunos analistas ven como un movimiento para consolidar su liderazgo de cara al futuro.
El verdadero desafío, sin embargo, radica en cómo el gobierno federal y estatal abordarán la creciente violencia. Aunque las cifras de programas sociales han mejorado, no se puede decir lo mismo en el ámbito de la seguridad, donde la población se siente cada vez más desprotegida.
Ante esta realidad, la pregunta que queda en el aire es: ¿será suficiente el respaldo político de Sheinbaum para que los sinaloenses recuperen la confianza en las autoridades y vean una verdadera mejora en su seguridad?
