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El miedo paraliza a Sinaloa: negocios cerrados y fiestas patrias suspendidas por la violencia
Sinaloa enfrenta una escalada de violencia que ha paralizado gran parte de su vida cotidiana, afectando especialmente a los comerciantes locales.
Desde el pasado lunes, la entidad ha sido escenario de enfrentamientos armados, bloqueos y actos violentos en municipios como Culiacán, Elota, Cosalá y San Ignacio, lo que ha llevado a la suspensión de actividades comerciales y educativas.
Los ataques, incluyendo balaceras y quemas de vehículos, han sembrado el temor entre los empresarios, quienes optan por no abrir sus negocios por miedo a represalias o daños.
El gobernador Rubén Rocha Moya decidió cancelar los festejos patrios en estos municipios para salvaguardar la seguridad de la ciudadanía.
Aunque el acto cívico del Grito de Independencia se realizará de manera protocolaria en el Palacio de Gobierno, no habrá eventos públicos ni privados.
La decisión refleja la gravedad de la situación, ya que el gobierno estatal busca evitar aglomeraciones que pudieran ser blanco de nuevos actos de violencia.
La economía local, que ya estaba en recuperación tras la pandemia, se ha visto afectada nuevamente.
Muchos comercios han cerrado sus puertas por temor, lo que afecta tanto a propietarios como a trabajadores.
A pesar de los llamados del gobernador a reabrir los negocios, la inseguridad sigue siendo una barrera difícil de superar. Rocha Moya ha insistido en que el gobierno estatal está tomando medidas para garantizar la seguridad, pero el temor prevalece entre los ciudadanos y empresarios.
Ante esta situación, es inevitable preguntarse: ¿Hasta cuándo podrá soportar Sinaloa el impacto de la violencia sin afectar de manera irreversible su tejido social y económico?
¿Qué acciones tomará el gobierno para recuperar la confianza de sus habitantes?
